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TÉ DE TILO



Aquellos fenómenos de los sueños…


Las caídas libres y los mares hechos de grama, los gritos sin voz y las tormentas de arena donde la arena no lo es, sino proyectiles de agua que acompañan el trinar de criaturas a las que les sobran patas. Quintos pisos sin techos y una que otra mala jugada binaria. Rostros desconocidos y miedos ambidiestros, terrenos baldíos y otra vez esos gritos que chocan y rebotan en un planeta plano, evidentemente inventado por los circuitos de mi cerebro descansando de la realidad...quizás. Los sueños son el expectorante de lo normal, es a través de ellos que la imaginación se expande, se extiende, se estira como la jeta de un niño llorón. En ellos se rompen los anteojos, las sienes, los tímpanos, se abre la garganta del universo sobre la sobriedad del corazón. Bienaventurado aquel que sueña, que encuentra de aquel lado nuevos ritmos cardíacos, otras consonantes, otros colores, nuevas maneras de respirar, de andar, de jugar con el orden y el caos, de despilfarrar porque todo sobra a medida que va siendo creado. Bienaventurado aquel que se deja llevar, que camina al revés, que come por el estómago y digiere en la boca ese suculento manantial de contenido harto de estar harto.


Juro que no queda peso en el alma, como otros procesos de naturaleza creativa, no hay alfa ni omega, no hay nudo ni desenlace, no hay buenos ni malos. Soñar solo sucede, sin permiso de nadie, es. Sólo es. Como una fragancia que, sin permiso, marca la memoria y se queda para siempre en la insistencia exhumada de escenas dolorosas de ayer, de hace un mes o de toda una vida pasada. Qué intensa libertad. No hay control, no hay mente, forma ni razón. En un sueño soy la bola de lana del gato. La mejor amiga mosca del camaleón. Me siento huérfana cuando despierto. Siento que algo de mí se queda “allá”, en esa dimensión de absurdidades e historias tan profundamente inexplicables que el detalle en las palabras se cansó de retratar. Lo cierto es que cada vez que cae la noche, celebro con té de tilo the uniqueness, the beauty, the richness of what I am about to experience. El cráneo me sirve de antena y sintoniza melodías aclamadas por los cisnes que habitan en mi almohada y es así como comienza la función. Reflejos eléctricos me mueven la boca, persecuciones de las que jamás escapo, terremotos que comienzan en mi vientre y sacuden edificios que me escupen desde la azotea, siempre caigo y me desarmo en cubos de Rubik hechos de mis huesos que hacen crack, crack cuando los quiero resolver. Ya aprendí que entre más alto grito, menos despierto. La última vez que lo hice, morí...recordando que lo soñaba.



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